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José Rodríguez Torrente
José Rodríguez Torrente
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| UN ALBACETEÑO A LA AVENTURA AFRICANA (año 2000). José Rodríguez Torrente: El próximo día cinco de mayo comenzará una nueva aventura para un cámara albaceteño, Federico Ballesta Sánchez, que recorrerá una vasta extensión de terreno del continente africano con la tarea de filmar las imágenes que compondrán una serie documental de la Segunda Cadena de TVE. Esta serie documental, es la segunda parte de una trilogía sobre Amazonia, Africa e Indonesia. La primera empezará a ser emitida en los documentales de la sobremesa a finales de mayo, y lleva por título: “Amazonia Mágica”. El tema central versa acerca de la magia, magia negra, vudú, chamanismo y el ambiente rodea estas prácticas. Federico partirá en avión, haciendo escala en Lisboa, hasta Dakar, desde donde comenzará el recorrido en un cuatro por cuatro o a pie según las condiciones del terreno, con el utillaje y elementos de mantenimiento, pues deben viajar con todo lo necesario para mantenerse por ellos mismos, tanto es así, que el agua a pesar de que la comprarán embotellada, la hervirán antes de beberla por evidentes razones de salud. Colabora como patrocinadora en esta aventura, entre otras, la empresa de La Roda “Pinturas Adoral”. Aventura que Federico sabe cuando se inicia pero no cuando terminará, pueden ser treinta, cuarenta o cincuenta días dependiendo de las circunstancias de rodaje, y serán muchas las que tendrá que enfrentar, como la del encuentro con una tribu de caníbales que entró en contacto por primera vez con el hombre blanco hace tan solo cincuenta años, por lo que difícilmente habrán borrado de su memoria histórica y costumbres sus hábitos antropófagos. |
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| Irian Jaya de Nueva Guinea, un viaje de J.J. Revenga. J Rodríguez Torrente. Después de treinta horas a bordo de un avión y un día entero haciendo escalas aéreas en Indonesia lo primero que sorprende, al descender por la escalerilla del avión, es la diferencia de raza existente entre los habitantes de Irian Jaya y el resto del archipiélago indonesio, pues no se parecen en nada, para empezar son de raza negra, con narices anchas y aplastadas, como cualquier etnia selvática, sus cabellos son tan negros como el azabache e hiper-rizado. Su parecer recuerda más a los aborígenes australianos que a los pequeños hombres asiáticos del resto del archipiélago. Y en realidad estos habitantes de la Isla de Nueva Guinea tienen poco que ver con los asiáticos indonesios, que habitan más de 13000 mil islas y son185 millones de habitantes, pero la descolonización los convirtió, a una parte de sus pobladores, en indonesios, porque los holandeses al marcharse dejaron todas sus colonias en poder de los indonesios y no concedieron la independencia a Irian Jaya, que cubre aproximadamente la mitad de la Isla de Nueva Guinea, la otra parte de la isla pertenece a Nueva Guinea Papua, que fue colonia inglesa y alemana.
Los primeros momentos en Irian Jaya son agobiantes, la humedad supera el noventa por ciento y la temperatura es de treinta grados. Esta circunstancia climática no es obstáculo para realizar algunas visitas antes de llegar a la capital, Jayapura. Entre ellas, el lugar donde el General Mac Arthur tenía instalado su puesto de mando durante la Guerra del Pacífico, pues la vista que ofrece del océano, desde lo alto de una colina, es impresionante, aunque lo más y impresionante y anecdótico, antes de alcanzar Jayapura, (ciudad de gloria), es una granja de cocodrilos, en la que miles de estos animales están comiendo juntos su ración diaria al compás de estrepitosos golpeteos de mandíbulas. Cocodrilos que de sus pieles se servirán para hacer bolsos y otros artículos en un futuro próximo.
Ya en Jayapura, alojarse en el único hotel con aire acondicionado de la ciudad, el Hotel Matoa, es todo un refresco para facilitar un descanso merecido antes de los días difíciles y excitantes que han de llegar en el mítico Valle de Baliem. Baliem, es un valle de 60 por 15 km., que fue visitado por primera vez por el explorador Richard Archold en 1938 bajo el auspicio del Museo Americano de Historia Natural. Esta primera expedición de Archold llegó al lago Habbema a bordo de un hidroavión gigantesco, El Goba, y duró catorce meses. Archold quedó impresionado, en un primer momento, por la vegetación del valle que la comparó con una campiña del centro de Europa, aunque el posterior descubrimiento de sus habitantes debió dejarle atónito, porque su expedición, bien nutrida y pertrechada, tuvo muchos enfrentamientos con los Danis, tribu mayoritaria de la isla, y fervientes practicantes del canibalismo, además de ser guerreros y en extremo violentos. Ya en 1922 un tal Krammer se vio obligado a salir rápidamente del valle defendiéndose con armas para salvar su vida.
Aún hoy el avión de motor sigue siendo el único medio para llegar a Wamena, capital del valle, y al bajar del aparato otra vez la sorpresa vuelve a estar presente en forma de hombres desnudos, salvo sus penes que están recubiertos por una especie de calabacín, “la koteka”, y sus narices que están atravesadas por un hueso de animal. En Wamena, el 25% de sus ciudadanos viste así, sin estar preparados para el turista, simplemente están realizando sus tareas cotidianas.
El corazón del valle es el mercado de Nayak, donde se mueve la economía y cuya primera vista puede hacer creer que no es diferente a cualquier otro mercado del tercer mundo, pero sí, hay una diferencia en la mayoría de la gente que lo compone, porque vive realmente en la edad de piedra. Aún así, Wamena tiene algunos hoteles dignos para dormir y reponer fuerzas antes del recorrido a pie que espera, y para el que ya se advierte que no se debe comer la carne sangrante del mercado pues puede hacerlo pagar muy caro a mitad de la inminente caminata entre montañas.
La primera excursión es hacia el lago Habbema, al que llegó Archold en hidroavión, pero a pie se hace obligado cubrir una altura de casi 4000m. sin aclimatación previa partiendo desde una altura de 1500m., lo que puede ser agotador, sobre todo por una jungla tropical cubierta de una espesa niebla que muestra una fantasmagórica visión de árboles cuando el viento despeja sus copas. Los poblados y sus gentes son paradas obligadas, y en ellos hay que apreciar las armas que enseñan orgullosos , y demuestran su carácter guerrero. En el valle viven, mayoritariamente, tres pueblos distintos, los Danis, Lanis y Yalis, suman unos cincuenta mil personas, pero en toda Irian Jaya hay unas doscientas cincuenta tribus con más de mil quinientos dialectos diferentes. Este es el problema mayor que les impide progresar, además los poblados son muy pequeños, e incluso es frecuente que al casarse algún hijo abandone el poblado y cree uno nuevo con una lengua diferente, aunque la comunicación no resulta difícil porque los vocabularios son parcos. Tienen como moneda de cambio el cerdo, la fortuna de un hombre se valora por la cantidad de cerdos que posee, y rara, vez se los comen porque basan el noventa por ciento de su dieta en los boniatos. Sólo sacrifican cerdos en fiestas muy importantes o en supuestos como el de esta excursión, en la que iba un delegado del gobierno, para el que sacrificaron varios animales y celebraron dos días con danzas y otros festejos, en los que no se bebió alcohol, porque está prohibido en toda la isla a causa del carácter belicoso de su gente. Con el “brebaje del demonio” se vuelven demasiado agresivos.
Tras varios días de caminata se regresa a Wamena para preparar el segundo recorrido, que discurrirá, en un principio, por la ruta preparada para los pocos turistas que deciden venir a esta isla. Por carretera se accede a varios poblados cercanos a la ciudad, en los que hay momias de sus jefes más importantes, y aunque los parajes merecen la pena pronto se sale fuera de las rutas turísticas. Desde Goundel hacia las montañas, el propósito es visitar y convivir con sus pueblos, en los que algunas de sus mujeres tienen varios dedos de las manos amputados, y explican que en señal de dolor se los cortan por los apéndices con un cuchillo de piedra cuando enviudan. También hay mujeres embadurnadas con barro amarillo en señal de dolor por perder al esposo.
Hay paisajes merecedores de ser impresionados en postales turísticas, ríos con rápidos increíbles cruzados por muchachos a bordo de ligeras barcas, construidas con tres o cuatro troncos amarrados con lianas, y una pértiga como única arma contra la corriente. Los puentes colgantes sobre el río Baliem son realmente espectaculares. Como espectacular es en sí mismo este santuario para antropólogos, cuyo futuro es incierto a causa de la carretera que está en construcción y unirá a través de la montaña a Jayapura con Wamena. Y parecen felices sus habitantes porque disfrutan sin necesidades ni obligaciones de comida y casa, lo que a los superiores hombres blancos les cuesta muchas veces más disgustos que alegrías. Los hombres blancos, misioneros americanos, en connivencia con las autoridades llegaron al valle en 1954 con el propósito de prohibir y erradicar el canibalismo, intentaron convertir a su gente, lo que desencadenó revueltas, muertes e incidentes que sólo a base del empleo de las modernas armas de la civilización se pudieron corregir.
Fuera del valle y antes de abandonar Irian Jaya es preciso ir al Museo de Historia Natural, donde no hay ningún arma ni objeto de hierro, donde todos los utensilios e ídolos son de madera o piedra, y donde se pueden comprar lanzas, escudos y otros útiles con más de trescientos años de antigüedad.
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