José Rodríguez Torrente
José Rodríguez Torrente
¡Hola Visitante!
Gracias por estar aquí. ¿Tienes alguna cosa que contar? ¿Quieres narrarla o quieres que te la redacte yo? Envíala y se publicará aquí.
Volver al Menú Principal
Mandar una colaboracion



En la vida la única acción posible es vivir.

En esta acción una serie de propósitos parecen completarnos. EL propósito de abrir la posibilidad de crecer y ayudar a crecer hizo posible que PERMÍTALO DIOS viera la luz, y con éxito desde su presentación. En su propósito, y gracias a Santiago Cano y los lectores, se donan 500 € a una escuela de niños sordomudos de Guatemala, donde trabaja un misionero español: Javier Plá. También se donan 500 € para ayudar a la construcción de la Parroquia de Nuestra Señora de las Angustias de Albacete. Existen multitud de proyectos que merecen donación, y si Dios lo permite se irán haciendo según disponibilidad económica.


LA CIUDAD DE NOCHE
Un tremendo grito dentro de mi mente ... y afuera la noche con su silencio. Un silencio lleno de ruidos típicos que el temor de la oscuridad da un cierto aire mágico. Sonidos oídos una y mil veces en la calle-noche-oscura y sin embargo el silencio. Oscuridad de farola encendida , envuelta en niebla; abrigo de nieve etérea que me envuelve. Taciturnos rugidos de coches aislados. Personas anónimas formando parejas o grupos que ríen. Fugaz persona cual saeta rasgando la noche; retumban sus pasos cruzando la acera. Persianas que suenan mostrando sus rejas; luces a cuadros en las alturas. Intermitencias naranjas que se reflejan. Apartado, solo, como empujado, avanzo. Mis sentidos destapados . Tintineo de vasos. Prosigo y me paro. Olores mezclados, a comida, a basura, alcantarilla, a parque, a lluvia. Televisores aún funcionando. Música ambigua que flota. Me siento grande, me siento pleno. Vuelo y huelo, veo, aspiro, siento. Todo lleno . Un tremendo grito dentro de mi mente... no es posible que se pierda lo que siento todo por dentro y afuera ... sólo, la noche, el silencio .

J.M.Quintana



AL NIÑO QUE VA A LLEGAR
    Es el diario de una futura madre, Manoli Marín Oliver, que relata el acontecer que espera: la llegada de su primer hijo. Aquí se muestra el comienzo de su obra.

Castellón, 20 de marzo de 1998

   Esta carta va dirigida a una persona que posiblemente no haya nacido todavía. Esa persona eres tú, hijo, y escribir esta carta es como hablar contigo. Quiero que algún día conozcas las sensaciones que cada día siento en este procedimiento. Cuando supe, perdón, está mejor dicho: decidimos traerte con nosotros, pensé en muchas cosas maravillosas, aunque no puedo negarte que también sentí miedo. El que no entendieras mis razones para traerte me asustaba. Ahora imagino que me vas a querer mucho y me atrevo a pedirte un beso y una palabra: "mamá". Así vas a recompensar todas las noches y días de espera.
   El pasado octubre inicié los trámites para traerte y muy pronto descubrí que no era un camino de rosas. Pronto empezaron a presentarse muchas complicaciones, aunque yo sólo pensaba en: tenerte con nosotros. Era una emoción tan grande que me prometí llegar hasta el final. ¿Cómo explicarte lo que sentía mi corazón? ¡Es imposible! ¡Ahí que vivirlo para saberlo!
   Ayer, 19 de marzo, fue el Día del Padre. ¿Te imaginas? También fue el día en el que por primera vez hablé con la abogada que va a llevar los papeles. ¿Cómo puede ser que la burocracia necesite tantas pruebas para saber el amor que siento por ti? Tu papá dice que para amar sólo se necesita una cosa: el Amor. No quiero que algún día me reproches lo que hacemos ahora, porque nosotros sólo queremos hacerte feliz, velar por tu seguridad y defenderte ante todo y ante todos.
   El día que seas mayor podrás elegir tu propio camino. Yo, tu madre, estaré siempre que quieras a tu lado. Tampoco te obligaré a quererme, ni a mí ni a tu papá. Te prometo que sabré ganarme tu cariño: lo voy hacer día a día.
   ¿Sabes?, quizás nunca experimente que es llevar una criatura en mis entrañas pero no me importa tanto como para cambiar esta experiencia por aquella. Yo no te llevo en el vientre, te llevo en el corazón, que es lo que realmente tiene valor. Nadie tenemos el derecho de juzgar a otro por sus actos, y muchos hechos de amor a simple vista no se aprecian. Yo estoy segura que Dios nos da y nos quita según cree conveniente. Estas cosas te las digo porque hay que saber distinguir un cariño de otro, y el mío es del bueno, sin condiciones. Sólo pido poderte amar.
   Ahora, cariño, te voy a dejar hasta mañana porque me tengo que ir a trabajar. A pesar de que el trabajo es duro, lo hago con tanta ilusión que parece no dolerme nada, aunque por tantas horas que paso de píe llegó agotada a casa. Ya es mi obligación de madre velar por tus intereses y buen porvenir. No merezco una medalla por ello, cualquier madre o padre haría lo mismo que yo.

Ir arriba